domingo, 17 de julio de 2016

Un escritor apagado.

Lo malo de perder a alguien no es que se vaya sino su olvido,
sé del amor, el perdón y el odio ya que he tropezado en cada uno de sus pasos,
no se si entiendes lo que escribo,
lo brazos tatuados de sufrimiento,
el corazón bombeando una sangre sucia que solo sabe clavarse como un puñal.
Soy de esos estúpidos a los que les duelen más las palabras que los golpes,
salgo de noche porque no soy persona de día,
vivo en un verso roto,
la vida envenenó a mi cabeza para crece en esta jaula de acero
ya que no me sonríe la luna,
solo yo se lo que pesa este pellejo de 21 años,
se consume como una hoguera mi alma se va flotando con el humo,
esta se reúne con mi viejo en el cielo.
Cansado de bailar tangos y danzas con mujeres de las cuales solo quiero aprovecharme,
la verdad que vale la pena pero no llena ese apartado que muere por crecer,
desde abajo solo lujuria ve,
bebo todos los días de recuerdos,
las lágrimas actúan de eclipse no dejan resplander el foco que son mis ojos
los cuales buscan la ocasión de colorear el camino a la civilización,
termino este esquema de un bobo que se lamenta sentado en la silla de un bar,
guardando su verdadero ser detrás de cientos de caretas que acabará muerto y olvidado
como un perro que toda su vida las calles a pateado por la sombra moribundeando.