martes, 23 de febrero de 2016

Los versos con el ¡DO!, ¡RE!, ¡MI!, ¡FA!, ¡SOL!.


Qué mejor poema escribir
sobre los colegas, profes o la escuela
y así me encuentro para explicar
la Primera Guerra Mundial,
utilizando esdrújulas
para que nadie pueda pensar
que no me supieron educar.
Te diré que fue estúpida,
mísera, hórrida, pérfida y antiestética
¿y qué decir de la Segunda?
de Auschwitz a Dachau.
gitanos, negros y judíos
todos muertos y quemaos
mientras España llora 
al hijo que perdió
y el fascista de azul
entona el cara al sol.
No se llevan pacifismos,
ni Gandhis
ni Caruso, el cantor.
Vuelve Bécquer y Espronceda
vuelve con el Mago de Öz,
tráeme música y aliento
¡por favor!.
No me cortes una oreja
como al triste Van Gogh,
plántame en buena tierra
cual un girasol.
Desdeño odios y rencores
como Fátima me enseñó
tampoco quiero átomos
con los que el propio Einstein tropezó
y el pobre hombre desesperado
del cosmos se bajó.
Tampoco quiero arrogancias
como algún profe insinuó,
amargado y solo
¡qué pena!
no disfruta
de ¡DO!, ¡RE!, ¡MI!, ¡FA!, ¡SOL!.
Yo amo la buena ciencia
que me hace comprender
que el misterio de la vida
es algo más que Cicerón.
En la mía quiero talento
pero también perdón y amor,
que la vida son cuatro días
y este cuento se acabó.
                                                         (José Jesús Arana Conde).

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